En Baby Life, los jugadores se ocupan de sus propios bebés. Una
combinación de material genético permite a los jugadores (pro)crear
un bebé prácticamente único, ya que hay 3 millones de posibilidades
distintas. Cada bebé es diferente física y mentalmente, se comporta de
forma realista, con movimientos que parecen de verdad: juega, sonríe y
llora.