Inspirado en su homónimo de 8 bits publicado para NES en 1988, Bionic
Commando presenta a Nathan Spencer, un agente del gobierno que
representa la fusión definitiva de hombre y máquina. Tras destacar en
un feroz conflicto, Spencer es traicionado y encarcelado con pruebas
falsas por la misma gente a la que sirvió de forma incondicional.
Tres años más tarde, el día en que va a ser ejecutado por sus supuestos
crímenes, explota un arma experimental en Ascension City, provocando un
terremoto y una onda expansiva radiactiva que deja la ciudad en ruinas,
aniquilando a su población. La inteligencia militar sugiere que una
gran fuerza terrorista ha ocupado Ascension City, pero sus motivos aún
permanecen inciertos. Con el terreno en ruinas y los terroristas
controlando las defensas aéreas de la ciudad, al gobierno sólo le queda
una opción: la reactivación de Nathan Spencer.
Bionic Commando aprovecha la potencia del hardware de última generación
para explotar totalmente la mecánica que hizo único al título original.
Las ruinas de Ascension City y sus alrededores proporcionan un
interesante entorno de edificios altísimos, calzadas y monorraíles en
desuso, profundos cañones y escenarios de pura roca que permiten a los
jugadores atravesar cada zona por múltiples rutas utilizando técnicas
de balanceo, rappel, escalada y andar por paredes.
Al ser un agente perfectamente entrenado, Spencer puede apuntar y
eliminar a los enemigos mientras está colgado boca abajo, escalando un
edificio o incluso en medio de un balanceo. A corta distancia, el brazo
biónico da grandes puñetazos, mientras que a distancia puede agarrar
objetos, como rocas, y lanzarlos contra los enemigos.
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